El conversatorio “Riohacha: Añoranzas Musicales” reunió distintas generaciones alrededor de las historias, personajes, tradiciones y expresiones que han construido la identidad cultural de Riohacha.
La rica historia de Riohacha está llena de música.
Los sonidos del mar Caribe inspiraron y arrullaron a muchas generaciones que, con instrumentos de viento, teclados, tamboras y, acordeón, han cantado y bailado penas y alegrías en 481 años de historia.
El Festival Río de El hacha rememoró ese recorrido rítmico que nutre la historia de la ciudad desde sus inicios hasta la contemporaneidad.
Como parte de la agenda académica de su décima edición, el festival desarrolló el conversatorio “Riohacha: Añoranzas Musicales”, un encuentro de generaciones que se fusionaron en un diálogo rítmico de anécdotas, experiencias y transformaciones que encierra la historia de esta capital.
El encuentro se realizó en el Restaurante Museo Aurora, en el Callejón de Los Capuchinos, y contó con la participación del periodista, cultor e historiador Edgar Ferrucho y de Luis Eduardo Acosta Medina, vicepresidente de la Academia de Historia de La Guajira.
La conversación fue moderada por Iveth Pinedo, directora de Gestión Empresarial y Cooperación Internacional de la Alcaldía Distrital de Riohacha, entidad que se vinculó como aliada estratégica de este espacio académico.
Se habló de la Riohacha primitiva, que se movía con los sonidos indígenas y los de los pesqueros que poblaron este sitio.
Del paso al danzón, el bolero, los guarangos, valses y sonidos tropicales influidos por la relación con las Antillas.
De la influencia afro, de la música de los palenques, y, por supuesto, del arraigo del vallenato como ritmo identitario de la ciudad, el departamento y la Región Caribe.
Capítulo especial tuvieron los músicos y personajes que contribuyeron a su identidad, las transformaciones experimentadas por la ciudad y la importancia de preservar aquellas costumbres y manifestaciones que forman parte de su patrimonio.

Un encuentro entre generaciones
Uno de los componentes centrales del conversatorio fue la participación de jóvenes estudiantes de instituciones educativas de Riohacha, quienes se acercaron a historias y experiencias que tradicionalmente han permanecido en la memoria de generaciones anteriores.
Al encuentro también asistieron habitantes de Riohacha y de Barrio Arriba, representantes institucionales, actores del sector cultural y comunidad en general.
Precisamente, Barrio Arriba ocupó un lugar especial dentro de la conversación por su relación con la memoria, las costumbres, los sabores y las expresiones culturales que han acompañado históricamente a la ciudad y que también hacen parte de la esencia del Festival Río de la Hacha.
El espacio culminó con un recorrido por anécdotas y recuerdos de la antigua Riohacha, permitiendo que la historia trascendiera los datos y fuera contada desde las vivencias de sus protagonistas.
