Un Plan Integral de Reparación Colectiva, por más de 4 mil millones de pesos, protocolizado con la Unidad para las Víctimas, promete poner una vez más al aire, la emisora de esa comunidad.
Luego de diez años en total silencio, la población del resguardo indígena Mayabangloma en Fonseca, La Guajira, vuelve a alzar su voz.
Los sonidos de la emisora Utay Stereo que por una década permanecieron escondidos, volverán a retumbar en esta comunidad indígena wayuu, para quienes la palabra es más que expresión: es vida.
La comunidad indígena y la Unidad para las víctimas protocolizaron el Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) del resguardo de Mayabangloma, que incluye el fortalecimiento de la emisora comunitaria, como pilar de procesos de apropiación cultural.
El conflicto armado silenció este medio de comunicación en una etapa en la que ya estaban consolidados, pero en la que existían muchos temores.
Los grupos armados vieron en sus expresiones, en el idioma tradicional, una amenaza pues, pensaron que su uso serviría para organizar acciones en su contra y, por temor a represalias, la comunidad suspendió transmisiones y limitó la expresión en su lengua materna.
Muchos temieron que ese silencio obligado apagara también la conexión cultural de las nuevas generaciones con su tradición oral.
El PIRC contempla una inversión superior a los $4.000 millones, que beneficiarán a cerca de 5.000 integrantes del resguardo, a través de acciones concertadas que reconocerán su resistencia y contribuirán a que la lengua wayuunaiki siga viva.
“Nosotros somos territorio de paz, este es un paso significativo hacia la justicia y la paz para nuestra comunidad”, afirmó el cabildo gobernador del resguardo de Mayabangloma, Eder Man Uriana.
Gustavo Benjumea Daza, director territorial de la Unidad para las Víctimas en los departamentos de Cesar y La Guajira, aseguró que “este documento no fue construido en un escritorio, sino que es parte de la concertación que hizo la comunidad en cada uno de los espacios trabajados durante el último año. Ahora viene la parte más importante que es la implementación de esas medidas”.
La protocolización del plan, es la etapa de un nuevo comienzo. Es el fin de la espera de esta comunidad para sanar los daños del conflicto armado, y fortalecer su autonomía y proyecto de vida colectivo.
Con esta inversión, los habitantes del resguardo de Mayabangloma no solo volverán a tener emisora. También comenzarán a darle dinamismo y visibilidad a varios procesos que desarrollan en el anonimato para fortalecer su cultura y generar más oportunidades para los habitantes de este resguardo wayuu.
